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lunes, 30 de mayo de 2011

Red-putación II

Voy a probar ahora con una persona relacionada con el mundo de la información que como ya he dicho en la entrada anterior será José Antonio Merlo Vega, Director del Servicio de Bibliotecas de la Universidad de Salamanca, al que ya sigo en Twitter.

Resultados de José Antonio Merlo Vega:

Búsqueda en BlogSearch: 754 resultados (usando las comillas en esta ocasión también). El primer resultado se corresponde con una entrada suya en “Biblioblog”. A partir de ahí, en los sucesivos se encuentran muchos de los posts de mis compañeros sobre el seguimiento en Twitter y demás. Otros, hacen mención a algunas de sus publicaciones y participaciones en cursos y otros eventos. Se anuncia por ejemplo su presencia en el próximo curso de verano de la Universidad de Salamanca “Aprender y enseñar la medicina en entornos 2.0: el papel de la biblioteca médico-sanitaria”, en el que participará con la ponencia “Ciencia 2.0” el día 27 de junio.

En Technorati no he encontrado nada.  Pero sí en Wink:

Su perfil en LinkedIn:


El sitio Exlibris de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca.


No he encontrado nada en Gennio.

Pensé que con SocialMention tendría más suerte que en el caso de la Biblioteca Pública de Huelva pero, el resultado es muy parecido:


15 menciones “neutras”,  ni positivas ni negativas. Una reputación neutra también la de este profesional.

He encontrado un vídeo de YouTube subido por Nieves González hace casi 3 años en el que nos explica ¿Por qué estudió Biblioteconomía? Me pareció curioso añadirlo.

En cuanto a las alertas de Google, sólo he recibido un par de cosas en estos cuatro o cinco días: de nuevo, el programa del curso de verano que ya he mencionado antes y una entrada en Mendeley sobre un artículo suyo.

Sobre su perfil en Facebook, comentar que tiene 713 amigos entre los que no me encuentro porque no he querido añadir a nadie a mi perfil de Websoc que no sean compañeros o profesores de la asignatura. Una tontería o una manía como otra cualquiera porque podría crear grupos pero para eso ya utilizo Twitter. En cuanto a este último, no voy a comentar nada porque ya lo hice hace una semana en el seguimiento a mis twitterati.


Bueno pues tampoco he encontrado ningún comentario negativo sobre José Antonio Merlo Vega. Supongo que es más fácil hacer campañas negativas o desprestigiar a empresas importantes que tengan más que ver con la publicidad, la alimentación y cosas así como el caso Actimel por todos conocido y ahora recordado en el artículo que acabamos de leer. Lo que está claro es que éste es un medio rapidísimo, en el que cualquier rumor podría llegar hasta Dios sabe dónde y en el que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y con la forma de decirlo.
No he averiguado nada que no supiera ya sobre la institución ni sobre la persona. Bueno, en este último caso he conocido gracias al vídeo cómo su pasión por el mundo de los libros le llevó a estudiar Biblioteconomía.
Hasta hace unos días, que recibí un comentario de Eva en mi blog, ni se me hubiera ocurrido como ella me dijo que “las personas tienen Alerts sobre sí mismos para dar seguimiento a su reputación digital”. En realidad, no se me podía ocurrir porque tengo que reconocer, no sin cierta vergüenza, que no conocía las alertas de Google. Después de esta actividad entiendo muchas cosas.
En estos casos no puedo decir que haya información pública que roce los límites aceptables de la ética y la privacidad.  Todo lo que he encontrado está relacionado con lo profesional. Una “Red-putación” intachable la de mis dos “vigilados”.

Red-putación

Después de leer el artículo, me ha costado bastante trabajo decidir a quién iba a vigilar (“monitorizar”, por decirlo de una forma más sofisticada). En la descripción de la actividad se nos decía que podíamos elegirnos a nosotros mismos y a la institución en la que estudiamos o trabajamos. Pienso que ya he hablado demasiado sobre mi biblioteca (“y yo no he venido aquí para hablar de mi biblioteca”) y no creo que se digan cosas muy interesantes sobre mí en la Red así es que, aún así, para que todo quede en casa, me he decidido por la Biblioteca Pública de Huelva y por José Antonio Merlo Vega que, como ya dije en otro post anterior, ha estado presente en la bibliografía de muchas de las asignaturas del Máster lo que me hizo elegirle también como twitterati a seguir.

Tengo que confesar (siempre acabo haciendo confesiones en mi blog, tendría que haberle llamado “Mi confesionario” en lugar de “Mi blog de la Web Social”) que he creado alertas además de para los dos que he decidido seguir para esta práctica, para mi biblioteca (¡ja, ja!, no he podido evitarlo) y para otros profesionales del mundo de la información. Por puro cotilleo, vaya. Para ver qué recibía. Era la primera vez que creaba alertas en Google (otra cosa que he aprendido) y le cogí el “gustillo”. Pero no os voy a contar lo que he recibido sobre ellos…

Resultados de la Biblioteca Pública de Huelva:

Búsqueda en BlogSearch: 218 resultados (usando las comillas, sin ellas muchas más).
Me aparecen entradas de su propio blog en las que anuncian cursos y actividades que van a realizar. Y de otros blogs de colegios, de profesores, y otros  que tienen por temática la lectura y el mundo del libro en general en los que se hacen menciones a la biblioteca. Cabe destacar que el blog está algo desactualizado pues el último post es del año pasado (y sólo hay uno de 2010). ¡Qué desastre!

Búsqueda en Technorati: he realizado la misma búsqueda que en BlogSearch y no me aparece ningún resultado.
Resultado negativo también con Scoopler y con Gennio.

Entonces, por probar con otra cosa y después de leer el post de Luis, me he dirigido a SocialMention que me ha parecido muy interesante (espero que a Luis no le moleste que le haya copiado la idea. Al fin y al cabo, se trata de aprender de los demás, ¿no?, y una que tiene complejo de esponja…). Pero mis resultados tampoco han sido muy atractivos, la verdad:


Si no lo he entendido mal, me salen 12 menciones “neutras”,  ni positivas ni negativas. Bueno, una reputación neutra la de la Biblioteca Pública de Huelva.
No sé si todo el mundo lo estará haciendo usando las comillas. Sin comillas siempre salen muchos más resultados pero la mayoría no se corresponden con lo que buscamos en realidad. También hay que tener en cuenta que en muchos sitios aparece como Biblioteca Provincial de Huelva, Biblioteca Pública Provincial de Huelva… Y yo lo estoy haciendo como “Biblioteca Pública de Huelva”. Así es que la ecuación de búsqueda también cuenta.

En cuanto a las alertas de Google, sí he tenido más suerte. He recibido mensajes que hacen referencia a entradas en blogs sobre la biblioteca. He descubierto así un blog con información mucho más actualizada sobre la misma. Se ve que el anterior es antiguo y ha dejado de utilizarse.

Una de las alertas es de Mashpedia, la enciclopedia en tiempo real.


Otra alerta a destacar de hace un par de días es una noticia en el periódico “Huelva Información” felicitando a la biblioteca por el décimo aniversario de su nuevo edificio. 

 Y otras se refieren al Ciclo de Conferencias “Bibliotecas de Babel” que se está celebrando en la Universidad de Huelva y en el que el director de la Biblioteca Pública de Huelva, Antonio Gómez Gómez, participará el día 31 de mayo (mañana) con la conferencia “Iniciativas bibliotecarias para un acceso igualitario a la cultura”.

En cuanto a la Biblioteca en Facebook podemos decir que su página está bastante bien. Muro actualizado con información muy reciente de la Feria del Libro en Huelva (de este fin de semana), con vídeos promocionales en YouTube. A 728 personas les gusta su página (bueno, la cantidad no está reñida con la calidad).


En Twitter, mucho mejor: 1961 tweets, siguiendo a 421, con 1413 seguidores (1414 a partir de hoy conmigo), y 104 listas. Muchos de los últimos tweets tienen que ver con Fesabid.

En conclusión, creo que se puede afirmar que la Biblioteca Pública de Huelva tiene una reputación digital aceptable. En realidad, buena, porque tampoco es que haya encontrado ningún comentario negativo.
Dejo el análisis de José Antonio Merlo Vega para una segunda parte de este post que necesito descansar un poco.


 


miércoles, 18 de mayo de 2011

Web1, Web2, Web3... ¿Hasta dónde llegaremos?






Los autores del artículo tratan de realizar una comparación técnica entre la Web 1.0 y la Web 2.0 por primera vez puesto que no hay conocimiento de trabajos anteriores que hayan hecho lo mismo (según sus propias palabras). Pese a esto, a mí me parece que la mayoría de los conceptos sobre los que hablan los hemos visto en mayor o menor medida a lo largo de estas semanas en la asignatura (otros, incluso antes de empezarla): de esta forma comienzan diciendo que una de las principales diferencias entre la Web 1.0 y la Web 2.0 es que en la primera, eran pocos los creadores de contenido y que los usuarios sólo eran usuarios consumidores mientras que en la Web 2.0 todos podemos ser creadores, “prosumidores”;  también hablan de las enormes posibilidades de interacción de los usuarios con los sitios web en contraposición con la Web 1.0 en la que la interacción era mínima o nula.
Los autores nos muestran una clasificación de los sitios según se adapten mejor a las características de la Web1 o la Web2, (como ellos dicen “por abreviar”), para lo que elaboran una tabla con las características de algunos de los sitios web más populares en la que tratan de hacer una comparación según diferentes aspectos que tienen que ver con: los detalles del perfil, es decir, los datos que se pueden añadir a la hora de registrarnos y crearnos un perfil; la conectividad vista como la capacidad de suscripción a noticias, amigos o grupos. Lo que ellos denominan la “participación pública de la información”, la capacidad de formar conexiones entre los usuarios. El contenido, entendido según la posibilidad de publicación en diferentes formatos, de etiquetar ese contenido. Y por último, otras características técnicas adicionales.
En mi opinión, de todas estas características objeto de evaluación, las que me parecen más interesantes para medir o analizar los sitios web son los que tienen que ver, según la tabla propuesta con la conectividad, el contenido y las cuestiones técnicas. Es decir, por un lado, los que permiten a los usuarios establecer conexiones entre ellos, formar grupos y compartir contenidos y por otro, los que les permiten una mayor interacción con el sitio y poder hacer cosas más allá de leer el contenido de las páginas: poder editarlo, etiquetarlo, escribir comentarios o el hecho de poder añadir aplicaciones en Facebook por ejemplo o widgets en nuestros blogs. Aunque luego haya muchas cosas que no funcionen… Los datos que se nos soliciten o que podamos añadir a nuestro perfiles no me parecen relevantes en cuanto a la evaluación que hacen los autores de los mismos. Sí lo serían si estuviésemos evaluando la privacidad de los sitios, un item que no entiendo que se haya dejado a un lado en este artículo porque es una de las que más nos preocupa a los usuarios de la Web 2.0 y uno de los puntos débiles de la misma.

Una de las cuestiones que me han parecido más interesantes del artículo es la de la medición del tráfico. En la Web1 parece ser que los indicadores para la medición eran más precisos que ahora: contar los clics y las visitas a las páginas parecía mucho más sencillo.  En la Web2 se mide la cantidad de tiempo que un usuario pasa en un sitio en lugar del número de páginas que ve. Lo cual no parece muy acertado porque podemos tener abierta una página en nuestro navegador y no estar haciéndole ni caso o no tener siquiera que entrar en ella para leer sus contenidos gracias al RSS. Resulta muy difícil además teniendo en cuenta la cantidad de cosas que los usuarios pueden hacer actualmente dentro de un sitio web: crear datos, escribir comentarios, etc. y también por la transformación permanente de los sitios y la actualización constante de los contenidos. Esta forma de medición hace que los sitios cada vez sean más completos y permitan realizar a los usuarios más acciones dentro de los mismos para que permanezcan el mayor tiempo posible utilizándolos. Así pasan a convertirse en sofisticadas plataformas o portales que integran todo tipo de herramientas y aplicaciones.
No quería terminar este post sin comentar que la lectura me ha resultado dificultosa, que me parece demasiado larga y algo pesada, un poco repetitiva en algunas cuestiones. Y lo que me parece menos acertado, como ya he mencionado antes,  es que no se evalúen los sitios también por sus niveles u opciones de privacidad, aunque entiendo que esto sería mucho más complejo.
Por lo demás, os enlazo algunos vídeos sobre las diferencias entre las webs (Son muy cortitos. Duran menos de un minuto cada uno).