Resultados de José Antonio Merlo Vega:
En Technorati no he encontrado nada. Pero sí en Wink:
Su perfil en LinkedIn:
No he encontrado nada en Gennio.
Pensé que con SocialMention tendría más suerte que en el caso de la Biblioteca Pública de Huelva pero, el resultado es muy parecido:
15 menciones “neutras”, ni positivas ni negativas. Una reputación neutra también la de este profesional.
En cuanto a las alertas de Google, sólo he recibido un par de cosas en estos cuatro o cinco días: de nuevo, el programa del curso de verano que ya he mencionado antes y una entrada en Mendeley sobre un artículo suyo.
Sobre su perfil en Facebook, comentar que tiene 713 amigos entre los que no me encuentro porque no he querido añadir a nadie a mi perfil de Websoc que no sean compañeros o profesores de la asignatura. Una tontería o una manía como otra cualquiera porque podría crear grupos pero para eso ya utilizo Twitter. En cuanto a este último, no voy a comentar nada porque ya lo hice hace una semana en el seguimiento a mis twitterati.
Bueno pues tampoco he encontrado ningún comentario negativo sobre José Antonio Merlo Vega. Supongo que es más fácil hacer campañas negativas o desprestigiar a empresas importantes que tengan más que ver con la publicidad, la alimentación y cosas así como el caso Actimel por todos conocido y ahora recordado en el artículo que acabamos de leer. Lo que está claro es que éste es un medio rapidísimo, en el que cualquier rumor podría llegar hasta Dios sabe dónde y en el que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y con la forma de decirlo.
No he averiguado nada que no supiera ya sobre la institución ni sobre la persona. Bueno, en este último caso he conocido gracias al vídeo cómo su pasión por el mundo de los libros le llevó a estudiar Biblioteconomía.
Hasta hace unos días, que recibí un comentario de Eva en mi blog, ni se me hubiera ocurrido como ella me dijo que “las personas tienen Alerts sobre sí mismos para dar seguimiento a su reputación digital”. En realidad, no se me podía ocurrir porque tengo que reconocer, no sin cierta vergüenza, que no conocía las alertas de Google. Después de esta actividad entiendo muchas cosas.
En estos casos no puedo decir que haya información pública que roce los límites aceptables de la ética y la privacidad. Todo lo que he encontrado está relacionado con lo profesional. Una “Red-putación” intachable la de mis dos “vigilados”.









